Me he tomado la libertad de invadir este rincón audiovisual con algunos escritos. Juro que no lo haría si no lo considerase estrictamente necesario. Pero creo que, este verano, tanto para la leona mayor como para mi ha sido un verano para el recuerdo, no recuerdo otro más emocionante. Y ahora que, ya ha asomado la patita el mes más triste del año va siendo hora de hacer una especie de balance de estos meses, y compartirlo con aquellos con valor (tiempo y curiosidad) para leerlo.
Mi verano empezó a finales de mayo. ¿Curioso verdad? Con los dos pies todavía puestos en la tierra del estudio y el arte. Pero yo sabia que mi verano empezaría desde el mismo momento en el que me encontrase de bruces con una buena razón para desear que aquel verano no acabase nunca. Y así fue. Mientras me empapaba de los últimos conocimientos mi mente estaba más pendiente de lo que soñaba que fuesen futuros recuerdos veraniegos. Llego el momento de cumplirlos.
¡Cómo olvidar la noche de la celebración de mi cumpleaños! Una noche cargada (al igual que las copas) de risas, rock and roll a espuertas, bailes, decepciones, admiraciones, valentía, confesiones, y entre tanto terremoto, claro, ni una pizca de razón. Leones, serpientes, hurones y cuervos reunidos para dar la bienvenida a un año menos, y a un año más.
¡Cómo olvidar los días colaborando en el festival de cine! Días de trabajo, que no sustituían a la diversión ni al aprendizaje. Conociendo a personas que me hicieron vivir momentos ''de cine''. Pasándolo bomba entre tanta banda sonora de fondo.
¡Cómo olvidar los días de playa y de piscinas! Entre tanta amistad y buen rollo era casi imposible ver el agua. Ya fuera salada o dulce. Típicos juegos de cartas, cartas que acaban llenas de arena. Las luces de los barcos, la brisa marina. Esos días que todo el mundo necesita para olvidarse de los malos momentos, pero, ¿Para que los necesitaba yo? ¡Si no había vivido malos momentos en aquel verano!
¡Cómo olvidar las noches con amigos por las calles de Úbeda! La Tetería debería nombramos hijos predilectos. Por tantos buenos momentos que hemos pasado allí, o en cualquier otro sitio. Nuevas amistades. Buenas amistades. Muy muy buenas amistades.
Y... ¡Cómo! ¡CÓMO! ¡Cómo olvidar las ''Noches de leonas''! ¿Y qué se hace en una noche de leonas? Tomar, bailar, y confesar. Y, aunque parezca mentira, razonar. Afortunada aquella que tenga en su poder una leona de tales condiciones, como la mía.
Por todos los días de rodaje de los cortometrajes, por todos los buenos y buenísimos momentos con cada unos de vosotros, por todo lo aprendido, por tantas lecciones morales, por las noches de luna llena, por tanto empapamiento cinéfilo, por tanta uña y colmillo, por tantas copas, por tantos bailes, por tantas lagrimas, por tantas quedadas de la escuela de calor, por tanto calor también, por tanto entusiasmo y tantas ganas, sé, que este no ha sido el mejor verano. Por que el mejor verano... esta por llegar.
Qué bonito. Eres la más grande. Tranquila, vendrán otros veranos. La vida es muy larga.
ResponderEliminar